“Señora, ¿Quiere un saco de cemento?” espetó un obrero que reparaba un bache frente a mi casa. Una imagen de una situación con personajes participando en un diálogo, cómplices de algo que determinará un desenlace reprochable y que se constituirá en una anécdota más que engruesa el extenso prontuario de la contingencia nacional.
Inmersa en este grupo social, desempeñando el papel de observadora, de analista que absorbe, deglute y regurgita un “algo”, ya sea una aseveración o una pregunta, y que luego se predispone a representarla en una forma, con una disposición determinada, utilizando una expresión o lenguaje característico, para que algún día el hijo del hijo de ese obrero (siendo muy optimista), ría o se emocione con ella.
Corrijo mi memoria antes de que pase un año de haberla entregado, es bueno el ejercicio tanto de hacer la memoria y más el de corregirla, con las experiencias vas notando muchas cosas nuevas.
21 de junio de 2009
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